La reforma del nuevo Plan Gas y los reclamos judiciales

Debates

Por Victoria Terzaghi | victoriat@rionegro.com.ar

Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Así reza la frase popular que remarca lo que vendría a ser un caso cantado y que no escapa a lo que ocurre en el ámbito nacional entre el gobierno nacional y las empresas que desde el año pasado reciben los incentivos de la Resolución 46.

El gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, fue quien puso el grito en el cielo no sólo por los recortes que Nación define sobre la normativa que fijó el nuevo Plan Gas, sino también por la dilación exagerada en la incorporación de la mitad de los desarrollos.

Gutiérrez se reunió con el presidente Mauricio Macri el pasado lunes 7 de enero y logró concertar para el día siguiente un encuentro con el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne y el flamante secretario de Energía de la Nación, Gustavo Lopetegui.

Tras el encuentro, el mandatario neuquino salió a anunciar con bombos y platillos que antes de fin de mes se aprobaría la incorporación al programa de los desarrollos en espera. Pero también tras esa reunión se conocieron los detalles de la reforma en marcha.

Los principales cambios pasan por la forma y el monto de pago. En el primer caso sólo se abonará el equivalente al 70% del subsidio y el 30% restante se contabilizará en un fideicomiso a pagar a partir del 2022. En el caso del monto, se indicó que se abonarán hasta 2,50 dólares por millón de BTU, haciendo casi imposible que –con los valores de mercado– se alcancen los 7 dólares que para este año garantizaba la norma.

Dos días después de ese encuentro, el 10 de enero, los abogados de Tecpetrol se reunieron con el secretario Legal del ministerio de Hacienda, Ignacio Pérez Cortés, la subsecretaria Legal de Energía Valeria Mogliani y el nuevo asesor del área Patricio Pinnel.

Y el motivo, como el cántaro que va a la fuente, no fue otro que analizar los alcances legales de la reforma del programa de estímulo al gas.

La negociación con las firmas que ya reciben el subsidio pasa por equilibrar el monto a pagar con los volúmenes a contabilizar.

Fuente: Diario Río Negro

2018, el año de la consolidación de Vaca muerta

De LMNeuquén

Por Alejandro Monteiro / Ministro de Energía y Recursos Naturales de la Provincia 

 

Este 2018 culmina con la consolidación de Vaca Muerta como motor de desarrollo energético nacional. Esto es producto de los avances que hemos logrado juntos y trabajando en equipo entre los gobiernos provincial y nacional, las empresas operadoras y de servicios y los trabajadores y organizaciones sindicales. Esto se refleja tanto en el incremento de la actividad y de la producción como en las mejoras tecnológicas aplicadas, afianzando la productividad y eficiencia de la cuenca.

Los indicadores así lo demuestran: hemos logrado un crecimiento sostenido en la cantidad diaria de fracturas, en la longitud de las ramas horizontales de los pozos con distancias de hasta 2500 y 3000 metros, y una reducción continua en los tiempos de perforación. Esto nos permite convalidar la respuesta de la formación Vaca Muerta a las mejoras tecnológicas que se están implementando.

En octubre superamos la barrera de los 125.000 barriles diarios de petróleo, con un incremento del 19% respecto del mismo mes de 2017. En gas se alcanzó una producción de 69,4 millones de metros cúbicos diarios, que representa un incremento del 14%. Los resultados obtenidos brindan la mayor producción de los últimos 10 años.

Este año hemos otorgado ocho nuevas concesiones no convencionales, alcanzando un total de 34, con superficies más chicas a las otorgadas anteriormente y con plazos de piloto más cortos, optimizando los desarrollos e incorporando nuevos operadores a la cuenca.

Esto nos permite celebrar el cierre del año con inversiones que van a alcanzar los 5000 millones de dólares, representando un incremento del 45% con respecto a 2017.

Para 2019 proyectamos inversiones por unos 7000 millones de dólares, incluidas las que hemos autorizado en materia de midstream, como el Gasoducto Vaca Muerta Norte-Sur a realizar por TGS y el Oleoducto Loma Campana–Pellegrini.

En materia de petróleo, nuestro objetivo es incrementar la producción y mejorar los costos para contar con un excedente que nos permita conquistar mercados internacionales.

En cuanto al gas, además de cubrir una creciente demanda nacional a partir de una mayor utilización para su industrialización, es necesario concretar inversiones que nos permitan avanzar en el desarrollo de nuevos mercados, pensando a mediano plazo en ser un participante en el mercado mundial de GNL.

Como Estado, además de fiscalizar, debemos trabajar articuladamente con el sector privado en el desarrollo y capacitación del capital humano en gestión de riesgo, de manera de prevenir accidentes laborales e incidentes ambientales, en pos de una actividad hidrocarburífera transparente, sustentable y sostenible.

Vaca Muerta es una gran oportunidad, que nos desafía a aprovechar todo su potencial.

Desde la Provincia asumimos esta responsabilidad brindando reglas de juego claras y en un marco de seguridad jurídica estable, para que las inversiones se desarrollen de la mejor manera.

Nuestro compromiso es lograr que este desarrollo sea para todos y cada uno de los habitantes de nuestra provincia.

 

Fuente: 2018, el año de la consolidación de Vaca muerta | Opinión

Debates sobre el fracking. Entrevista a Maristella Svampa “El fracking es el tiro del final para la fruticultura”

La socióloga allense Maristella Svampa analiza en su libro “Chacra 51” en primera persona, y de lo familiar a lo global, los efectos de la producción hidrocarburífera no convencional en la región.

Porqué razón elegiste el tono vivencial, a veces íntimo, para tratar el tema del fracking en primera persona, más allá de que ocurre en una propiedad familiar y en tu tierra natal?

R- “Chacra 51. Regreso a la Patagonia en los tiempos del fracking” es un libro de “no-ficción” que va de lo familiar a lo local y regional, de lo nacional a lo global. Aunque tengo bastante escrito sobre el fracking, para articular todas esas dimensiones en clave literaria, política y sociológica, tuve que salir de mi “zona de confort” y contarlo en primera persona.

El tono vivencial que recorre al libro volvió a sumergirme en mi historia familiar y en mis raíces patagónicas. Sentí la necesidad de hacerlo, porque además del fracking había cuentas no saldadas, duelos que elaborar, historias familiares por cerrar, que involucraban mi vínculo con el mundo de la chacra, con mi primer espacio de socialización.

Yo me fui hace décadas del Valle, de la Patagonia, aunque siempre volví desde la literatura –tengo tres novelas publicadas que se sitúan en la Patagonia–. Pero todo lo que cuento en este libro es real, verídico. Tampoco es un libro sobre el fracking en primera persona. Más bien, es la Patagonia valletana la que aparece en primera persona. La historia de los primeros colonos, inmigrantes europeos que llegaron al Valle buscando tierra y se encontraron con que ésta ya tenía dueños; la tensión con los excluidos de siempre, la población de origen mapuche; está la historia de Allen, la niña bonita de la benemérita oligarquía criolla, fundada por Patricio Piñeiro Sorondo, historia en la que buceé de la mano de una amiga e historiadora del lugar, Graciela Vega, buscando algunas de las claves del presente.

Svampa presentará su libro el próximo viernes 21 a las 20, en la librería Quimhue de General Roca, con el acompañamiento del periodista Carlos Galván. 

P- En el libro enfatizás en la transformación de chacareros a “superficiarios”. ¿Qué consecuencias sociales y culturales trae esto? 

R- Marca el ocaso de un territorio con historia casi centenaria, detrás del cual desaparece no sólo un sujeto social, sino también un estilo de vida, un tejido social y cultural, simbólico y afectivo, además de los usos económicos o productivos de la tierra. En la avanzada hidrocarburífera, las tierras y el territorio van adquiriendo otro significado.

Los superficiarios “viven en la corteza”, en la superficie, para retomar la frase de la colega Mirta Antonelli, pero el nudo de la cuestión no es tanto que éstos no sean propietarios del subsuelo, sino que perdieron la capacidad de controlar las transformaciones del territorio. El devenir superficiario condena al chacarero a la desapropiación de la tierra, a aceptar las transformaciones que impone el capital extractivo, de la mano del desmonte, las torres de extracción, las plataformas multipozos, gasoductos, los enormes camiones entre las plantaciones.

P- ¿Cuáles son a tu juicio las promesas “eldoradistas” más perjudiciales para promover el fracking en Neuquén y Allen, particularmente? 

R- Se supone que Vaca Muerta es el mascarón de proa del fracking, la promesa de convertir a la Argentina en una “potencia energética”, una nueva “Arabia Saudita”. En realidad, no es solamente una cuestión de daño ambiental e impacto en la salud de las poblaciones. Hoy estamos pagando para que las empresas transnacionales se queden en Vaca Muerta.

El fracking va habilitando una serie de interminables excepciones: no cierra sin beneficios impositivos, sin subsidios millonarios que empobrecen aún más a los argentinos, sin flexibilización laboral que atenta contra los derechos de los trabajadores, sin represión de la protesta, que judicializa a las comunidades mapuches y busca expulsarlas de los territorios en disputa.

Allen, que es la popa de ese barco fantasma que nadie quiere ver, es la expresión más clara y dolorosa del establecimiento de una “zona de sacrificio”, en un territorio en el cual tampoco hay “derrame económico”. Incluso la empresa Mirasal, que se jactaba de dar trabajo local, dejó un tendal de deudas con la AFIP y con sus proveedores. Más bien, el “derrame” que hay tiene que ver con los cada vez más frecuentes accidentes de YPF en zona de chacras.

Svampa realiza un recorrido por sus memorias de infancia, vivencias familiares y el análisis sociológico del fracking.

P- ¿A qué atribuís la desmovilización paulatina de los chacareros en los últimos años sobre este tema? 

R- No hay una explicación monocausal, sino un conjunto de razones. Una de ellas es que la acción reivindicativa de los chacareros está muy ligada al pedido de subsidios al Estado frente a la crisis del sector. Son Estado-dependientes.

Es cierto que ellos son el “eslabón más débil” de la cadena productiva frutícola, perosus reivindicaciones siguen siendo muy corporativas, casi siempre relativas al precio de la fruta. Y aunque al principio estaban muy molestos por la avanzada del fracking, con el correr de los años la tendencia fue el desacople entre las dos problemáticas. Como si colocar límites al fracking quedara fuera de su agenda de reivindicaciones, lo cual resulta funcional a su expansión. Los representantes de la Cámara de Fruticultores local salen a hablar sólo cuando hay un derrame y les ponen un micrófono delante.

P- A diferencia del gobierno y las empresas, sostenés que fracking y fruticultura no son compatibles. ¿Por qué creés que no existe fracking seguro?

R- No es que “yo creo” que no existe el fracking seguro. Lo dice amplia la bibliografía sobre el tema. El Compendio de hallazgos científicos, médicos y de medios de comunicación, publicado en el 2014 por el Concerned Healt Proffessionals of New York, que cualquiera puede leer en internet, advierte con datos concretos sobre la contaminación del agua y la atmósfera, la lubricación de fallas sísmicas, los escapes radioactivos, la filtración del gas y de los fluidos, entre otros riesgos y daños.

No por casualidad está prohibido en muchos países. Pero acá no hay discusión alguna, sólo descalificaciones y mentiras por parte de un gobierno irresponsable, como el de Weretilneck, que todavía sigue negando que se haga fracking en Allen. Que además pone al lobo a cuidar a las ovejas: muchos denunciamos a la actual secretaria de Ambiente, Dina Migani, por conflicto de intereses, ya que su familia es dueña de una empresa de servicios al petróleo.

Por otro lado, el fracking conlleva un aumento de los accidentes. No por casualidad se incluye a los no convencionales dentro de las llamadas “energías extremas”, dada la multiplicación de riesgos, no sólo ambientales y socio-sanitarios, sino también laborales. En Estados Unidos, sólo entre 2007 y 2012 murieron 664 trabajadores en campos de petróleo y gas no convencional.

Como señala el Observatorio Petrolero Sur, a los derrames y explosiones en Allen y en Loma Campana hay que sumar los accidentes laborales, que también se dispararon. Tampoco hay que olvidar que la explotación de hidrocarburos no convencionales se halla en expansión, y compite por el mismo territorio con la fruticultura, que ahora está en franco retroceso. Según datos del Senasa, entre 2009 y 2014 se perdieron en Allen 409 hectáreas, o sea el 6,3%. Otros informes consignan que el retroceso es mayor.

(Arriba) Una imagen de la chacra de los Svampa en 1935. (Abajo) La chacra 51 hoy.

P- Señalás que la explotación petrolera y gasífera no convencional podría ser “el tiro del final para la crisis de la fruticultura”. ¿Por qué?

R- La crisis del mundo chacarero es anterior al fracking. Pero no hay que confundir la crisis de una determinada forma de fruticultura con la crisis de la fruticultura, como dice la socióloga Maria Belen Alvaro. Existen otros recorridos posibles, orientados al sostenimiento de unidades de producción familiar para la producción alimentaria regional, como ocurre en otros países. El problema es que en nuestro país la política pública ha sido y es errática, fragmentaria, parcial, de corto plazo, dando por sentado que quienes tienen la voz de mando son siempre los grandes jugadores del mercado y no el Estado.

Otra cuestión importante es que en el Valle se redujo la utilización de agroquímicos y aumentó la producción orgánica. Hoy el 11% de la producción es orgánica, lo que equivale al 23% de las exportaciones, según el Senasa.

Lo paradójico es que cuando el Alto Valle parecía encaminarse hacia una recuperación llega la segunda avanzada petrolera, que trae las energías extremas. Y aquí sí estamos ante el verdadero tiro del final. Porque detrás del fracking no hay posibilidad de recuperación del territorio. Lo que queda es el páramo. Su expansión afecta la matriz productiva tradicional y el conjunto de los actores sociales y económicos involucrados, así como también a la localidad, su estilo de vida, su configuración social y urbana, con sus inevitables impactos ambientales y socio-sanitarios. Y no es sólo Allen, también Fernández Oro y otras localidades se verán afectadas.

P- ¿Cómo se plantean alternativas a los hidrocarburos no convencionales cuando desde los gobiernos provinciales y nacional se los plantea como factores excluyentes para el desarrollo del país? 

R- Hay una mirada economicista y productivista del desarrollo, afianzada en la idea del crecimiento exponencial o indefinido, como si el planeta y los bienes naturales fueran infinitos. Ningún país periférico y dependiente se ha “desarrollado” explotando sus recursos naturales. No se puede ignorar que el fracking exacerba también la crisis socioecológica que hoy vive el planeta, a raíz de la quema de combustibles fósiles.

P- ¿Qué lectura hacés de los últimos derrames ocurridos en Allen? 

R- Ojalá Allen despierte, pero la verdad sigo siendo escéptica. Son muchos ya los accidentes: están contados en el libro. En el último mes hubo dos accidentes en un mismo pozo, cerca de la chacra de mi padre, cerca de la EFO, e YPF intentó ocultarlo y minimizarlo. En Allen explotaron las redes sociales, llovieron los mensajes de indignación. Pero después la gente no propuso organizarse ni apareció en la movilización convocada por el tema. Lo único que hicieron algunos esapersonarse en el Concejo Deliberante, que de todos modos no sesionó y descartó declarar la emergencia ambiental. Ese mismo órgano aprobó hace unas semanas 93 pozos más en el ejido municipal.

Desde el Municipio y la Provincia deben estar festejando este vaivén entre la catarsis virtual y la apatía organizacional. Mi impresión es que aunque en Allen todos sospechan que la coexistencia entre la fruticultura y el fracking es una gran mentira, todavía no hay conciencia del daño moral. Después de todo, los más afectados hasta ahora son los pobres, los invisibles, los que habitan las zonas rurales de las chacras.

Destacada entre los intelectuales iberoamericanos

“Allen es la popa de ese barco fantasma que nadie quiere ver, la expresión más clara y dolorosa de una ‘zona de sacrificio’, en un territorio en el cual tampoco hay ‘derrame económico’”. 

Maristella Svampa acaba de ser mencionada como una de las intelectuales “más influyentes de Iberoamérica” por la revista especializada “Esglobal”, junto a intelectuales como Humberto Maturana, Manfred Max-Neff, Delia Ferreira o personalidades como el papa Francisco.

La publicación destaca sus aportes “en el estudio de los conflictos socioambientales y las resistencias al neoextractivismo, la megaminería a cielo abierto o el agronegocio sojero. Es un referente en el debate sobre modelos de desarrollo y extractivismo en América Latina”.

Svampa nació y vivió su niñez y adolescencia en Allen, entre las chacras de su abuelo y su padre, las bardas y el río. Viajó a Córdoba para licenciarse en Filosofía y luego a Francia para doctorarse en Sociología en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (Ehess) de París.

Sus primeros trabajos se relacionaron con los procesos de exclusión social tras la crisis del 2001. Es investigadora principal del Conicet y profesora titular de la Universidad Nacional de La Plata. Entre sus libros destacan “Entre la ruta y el barrio” (2012), “Los que ganaron. La vida en los countries” (2012), “Minería transnacional, narrativas del desarrollo y resistencias sociales” (2014) y “Maldesarrollo” (2016), además de varias obras de ficción. Ha recibido en tres ocasiones el premio Kónex.

 

Source: “El fracking es el tiro del final para la fruticultura”

Tarifazo innecesario y Vaca Muerta 

Debates

Martín Guglielmone

El autor es ex gerente ENARGAS.

Visiblemente apenado, el presidente Mauricio Macri declara: “No me gusta tener que llevar el precio de la energía a lo que vale”. En la comisión bicameral le preguntaron al exministro Juan José Aranguren cuál es el costo del gas de boca de pozo. “No lo conozco”, contestó. ¿Cuánto vale producir un metro cúbico de gas natural convencional en Argentina? ¿Cuánto un metro cúbico de shale gas?

El gas natural es, por mucho, el principal componente de la matriz energética argentina y el principal insumo de la producción de electricidad. El gas de boca de pozo es el componente principal que pagamos en la factura. A eso se suma el transporte, que lo acerca de los pozos a las ciudades y las distribuidoras, que lo dejan en la puerta de nuestras viviendas y emiten las facturas agregándole los impuestos.

Con el tarifazo de gas natural el Gobierno primero intentó llevar el valor del gas de boca de pozo destinado a las familias y pymes de unos 1,1 dólares (valor en 2015) a 4,7 dólares. Es decir, multiplicarlo cuatro veces en dólares pos devaluación de 2016. La Corte Suprema dijo que debían hacerse audiencias públicas —no vinculantes— para legalizar la medida. El Gobierno las cumplió con una novedad: se sensibilizó bajando el valor inicial de 2016 a 3,42 dólares, pero fijó un sendero de incrementos bianuales que llevarían el valor a 6,90 dólares en 2019. Es decir, redobló la apuesta.

Con astucia, en 2016 el Gobierno relataba que “la energía” (sin especificar) se producía por debajo de su valor y que la diferencia se subsidiaba. Contrario a lo que muchos puedan pensar, esto no era cierto para el gas natural producido en Argentina. La producción local era rentable aun con el congelamiento tarifario. El único subsidio interno apareció en 2012 luego de la nacionalización de YPF para incentivar el gas nuevo, se denominó Plan Gas y se aplicó a una parte pequeña del total producido. El subsidio significativo era el destinado a la importación de GNL, donde los productores locales no tenían participación alguna.

El aumento sideral se aplicó a todo el gas producido en Argentina sin que variaran los costos de producción ni se obligaran a invertir un dólar adicional. Además, como si los incrementos por sí mismos no fueran suficiente estímulo, se mantuvo y flexibilizó el subsidio del Plan Gas para impulsar Vaca Muerta. Así, nuestros impuestos siguieron sosteniendo el valor de 7,5 dólares para el shale. Aunque fuera, ¿se habrá derivado parte del aumento a pagar la importación de GNL así el Tesoro deja de hacerlo en soledad?

No. Conclusión: todo el tarifazo se destina a los productores locales que no dejan de cobrar el subsidio por el gas nuevo y tampoco contribuyen a pagar la importación.

¿Cuánto vale producir un metro cúbico de gas convencional en Argentina? ¿Cuánto un metro cúbico de shale? Sobre esto tenemos una certeza: los valores fueron fijados muy por encima del costo de producción, es decir, son discrecionales. Una decisión política.

Un informe muy citado de la Fundación Bariloche mostró sobre la base de los balances presentados a la SEC estadounidense por YPF, que el costo de producción promedio era de 1,9 dólares en 2016. Al momento de diseñar el tarifazo, el precio internacional para mercados desregulados que se toma como referencia, el Henry Hub, se ubicaba en torno a los 2 dólares. Hay datos recientes muy llamativos. La festejada exportación a Chile se está haciendo a 3,5 dólares (escándalo: este gas está subsidiado a 7,5 dólares) y la licitación de Cammesa hecha este año dio 4,2 dólares. ¿Por qué intentar llevarlo a 6,90 dólares y cargarlo sobre familias y pymes?

¿Y el shale? En 2018 la industria petrolera considera que ha recorrido la natural curva de aprendizaje para extraerlo competitivamente. Este proceso comenzó antes de 2012. Los costos por metro cúbico de producción vienen bajando año a año como es de esperar. El nuevo ministro Iguacel intenta seducir a los renuentes inversores externos con un powerpoint que se puede encontrar en la web y que habla de un costo de producción en Vaca Muerta menor a 3 dólares y retornos en dólares superiores al 20 por ciento.

La explicación técnica de por qué conceder esos valores siderales sin tener en cuenta los costos reales de producción es un invento original. Y evidencia la concepción ideológica del Gobierno. Lo que sigue es textual de un informe técnico del Ministerio de Energía de 2017: para la determinación del valor del gas, el Estado Nacional, debe establecer cuál sería el valor de referencia en un hipotético mercado desregulado, ya que una aproximación a ese valor facilitaría el tránsito hacia el mercado desregulado previsto en el marco regulatorio.

Al valor de referencia objetivo lo llamaron Import Parity. Significa que todo el gas producido en la Argentina debiera costar lo mismo que importarlo. Así, para los consumidores de gas sería indistinto comprarlo acá o afuera. De este modo, en un futuro indeterminado e ideal, los productores locales se verían incentivados a producir más, se eliminaría la importación y el Gobierno se desentendería del asunto.

Observen la contradicción: el valor de un mercado desregulado como el de Estados Unidos, llamado Henry Hub, estaba en 2 dólares cuando acá se inventó el Import Parity en 6,90 dólares. Un curioso mercado desregulado inducido por el Estado a más de tres veces su valor. Cambiemos se dio el lujo de otorgar estos aumentos acercando los valores a los mayores del mundo, poniéndolos por primera vez en la historia en dólares en las facturas a partir de 2018, retroalimentando el aumento de la electricidad, por lo ya dicho de que el gas es su principal insumo.

La carga cayó sobre las familias y las pymes que en 2016 ya venían sufriendo inflación crónica, presión impositiva récord y falta de crecimiento. Los montos involucrados “mueven la aguja” de la macroeconomía: se estiman unos 4 mil millones de dólares por año transferidos por 7 millones de usuarios a seis o siete petroleras sin causa (10% de las reservas del BCRA en 2016).

El Import Parity (tarifazo) es uno de los mayores desatinos de la historia energética argentina. Remite a aquella famosa anécdota que se dio en 1989 cuando el gobierno desreguló los hidrocarburos como paso previo a la privatización de YPF. Reunidos en la Secretaría de Energía, los presidentes de las petroleras recibieron el borrador del decreto antes de que empezara la reunión. “Nos regalan el petróleo”, dijo muy sorprendido el presidente de una de las grandes empresas no reconocida mundialmente por su perfil caritativo.

El tarifazo buscó estimular al “mercado” con un fenomenal premio anticipado. Si las empresas así lo desearan, invertirían sus mega utilidades en extraer nuevo gas en vez de girarlas al exterior y así hacer la contribución patriótica de eliminar las importaciones y hasta, quizás, en el mejor escenario, comenzar a exportar. Pero el lector atento dirá: “¿No es que además mantuvieron el subsidio a Vaca Muerta? Sí. ¿Entonces esas mega utilidades les quedan libres a las empresas? Sí. El Plan Gas que estimula el gas nuevo venía dando buen resultado desde 2012, la producción aumentaba sostenidamente y los productores estaban conformes. No era necesario el mega aumento generalizado.

¿Cuáles son los motivos de un tarifazo tan desmedido? Dejamos las certezas para pasar a las especulaciones, aunque tenemos algunos indicios. Algunos analistas sostienen una explicación muy difícil de comprobar, pero un dato real es inquietante. Los aumentos serían el compromiso del gobierno de “devolver” los ingresos que supuestamente las empresas dejaron de obtener con el congelamiento tarifario kirchnerista. Una revancha.

El dato: si se calcula el ingreso adicional que se esperaba para las empresas en 2016-2019 con el aumento anunciado antes de que la Corte exigiera las audiencias y con el que finalmente se aprobó, ambos dan, sorpresivamente, el mismo monto (recuerden que se reemplazó un aumento de una sola vez a 4,70 dólares por un sendero que terminaba en 6,90 dólares).

El objetivo no parecía ser siquiera el de lograr el inventado Import Parity que estimulara la producción sino un monto de ingreso determinado para las empresas en un período idéntico al mandato de Cambiemos.

Por otro lado, en una reunión con empresarios del sector, el exministro Aranguren dijo, haciendo alarde de su convicción usando la primera persona del singular, que aleccionaría al malacostumbrado consumidor argentino con un aumento tal de tarifas que lo haría bajar el consumo a, al menos, la mitad.

Otra versión algo más sofisticada de las razones del tarifazo es que el plan económico del Gobierno era endeudarse en el exterior para sostener el gradualismo fiscal y apostar fuerte a Vaca Muerta. En 5 años se pasaría a exportar GNL y así se obtendrían las divisas necesarias para encuadrar el peso del nuevo endeudamiento externo (pasó del 20% del PBI al 80%-90% actual). Una apuesta temeraria.

Vaca Muerta tiene sin dudas un gran potencial para nuestro país o para pocas empresas, según cómo se lo proyecte. YPF debiera estar liderando el proceso y apropiándose del conocimiento y las utilidades. Después de todo fue quien lo descubrió cuando la empresa era estatal. Pero lo están haciendo empresas más pequeñas como Tecpetrol.

Otro indicio. Como en todo emprendimiento, también existen algunos riesgos. Para algunos analistas internacionales las inversiones nuevas en hidrocarburos ya no son tan atractivas. El mercado podría saturarse en pocos años y las inversiones en shale de países periféricos perder incentivo. Existe una corriente verificable en los campus universitarios de Estados Unidos y fondos de inversión contraria a invertir en fósiles por razones de conciencia ambiental.

La inversión financiera internacional no es racional y se conduce por tendencias. Si estas se consolidan lo suficiente, la profecía puede autocumplirse. Lo cierto es que al Gobierno le está costando mucho encontrar nuevos inversores externos, más allá de las propias restricciones argentinas.

Desarrollar Vaca Muerta y llegar a exportar es un objetivo válido para nuestro país aunque quizás no la única salvación. Debemos pensar también en la demanda interna insatisfecha y que se trata de un recurso no renovable. Cinco provincias jamás tuvieron gas natural. El Gobierno interrumpió la construcción del Gasoducto del Noroeste (GNEA).

Pocos proyectos como este demuestran tan claramente la visión estratégica que se tiene sobre el desarrollo de un país. “El gasoducto que va donde no hay gente” le llaman en Cambiemos. ¿Cómo puede haber gente y producción si previamente no hay energía ni infraestructura?

El tarifazo es una conjunción de diferentes razones que se alinean perfectamente. El Gobierno tomó a la energía como la oportunidad de negocios por excelencia. Tiene todos sus ingredientes favoritos. La concepción ideológica de Cambiemos se traduce en negocios extractivos vinculados a los recursos naturales que, entienden, están reservados solo a grandes jugadores con “nafta suficiente” para cargarse la patriada.

Paradójicamente, parte de este sector hoy está muy desilusionado con el Gobierno. No cobran lo que el Estado les debe y no pudieron sostener los precios en dólares pos mega devaluación. Cambio de reglas de juego, le llaman.

El tarifazo no fue un Excel que se escapó a los controles de Jefatura de Gabinete. Fue una decisión política a conciencia del Presidente. Autocomplacidos con el objetivo de desarrollar un sector estratégico y así el país, propiciaron un defalco histórico e injusto con un gran daño social. Posiblemente carecen de la conciencia necesaria como para entender el impacto que este lujo provocaría.

Encima, los aumentos excesivos estuvieron en la génesis de la crisis cambiaria. Y mostraron una llamativa impericia en el manejo de la macroeconomía. Proclamado por el mismo Gobierno, la baja de la inflación sería el principal indicador del éxito de la política económica. Con los aumentos del gas natural que retroalimentan los de la luz impulsaron el índice de inflación. Apareció el relato de la inflación núcleo, pero no alcanzó. Los aumentos tarifarios impactan en toda la actividad económica. La alta inflación alimentó la denominada bola de Lebacs, el atraso del dólar y la desconfianza en la capacidad del Gobierno para dominar la economía. Que se derrumbó a partir de abril. El costo de la crisis está siendo afrontado por los mismos sectores a quienes se había cargado, por anticipado, el esfuerzo del desarrollo de Vaca Muerta.

 

 

Source: Tarifazo innecesario y Vaca Muerta – Infobae

Sylvester Turner: “Vaca Muerta tiene el potencial para ser la próxima Houston” 

Andrés Krom 

 

Más de 8000 kilómetros separan a Houston de Buenos Aires, aunque no hay distancias que el comercio exterior no pueda sortear. La capital de Texas es considerada desde hace años el epicentro de la actividad energética del planeta porque concentra unas 3700 compañías de este sector, atraídas hacia esta metrópolis por los importantes yacimientos de petróleo y gas encontrados en el estado a comienzos del siglo XX por su moderno puerto, capaz de evacuar toda esa producción.

En Sudamérica, la Argentina es el sexto socio comercial de esta metrópoli texana, la cuarta en el ranking más habitada de Estados Unidos, con una población aproximada de unas 2,3 millones de personas. Entre 2007 y 2017, el comercio entre Houston y nuestro país promedió los US$2700 millones anuales. El año pasado, totalizó US$2400 millones, un incremento de 1,8% impulsado por la suba en el valor de importación de artículos de hierro y acero y el valor de exportación de combustibles minerales, petróleo y productos refinados.

Comprensiblemente, los lazos comerciales que unen a la Argentina con la ciudad estadounidense están en gran medida vinculados a la industria del gas y el petróleo. En nuestro país funcionan 46 sucursales de unas 15 empresas de Houston, como Cameron International, Exterran Holdings, National Oilwell Varco y Schlumberger. Desde el lado argentino, esa presencia se reduce a la mitad: siete empresas operan siete subsidiarias en el área de Houston, que incluyen Bridas Energy, Pectra Technology, Pluspetrol Internacional y Tecpetrol.

El alcalde de Houston, Sylvester Turner, llegó a nuestro país la semana pasada con la meta de hacer crecer aún más este intercambio comercial. La visita estuvo enmarcada en una misión comercial dirigida por Greater Houston Partnership que también incluyó a Chile y Perú. En diálogo con LA NACION, aseguró que la experiencia texana puede ayudar a la Argentina a sacarle mayor provecho al boom del shale.

-¿Qué lo trae a la Argentina?

-El primer objetivo es establecer una relación más profunda entre Houston y la Argentina, presentarnos aquí tanto en el sector gubernamental y en los negocios como a la gente en general y conocer al país mucho mejor. El segundo es buscar oportunidades de comercio e inversión y el tercero es aumentar el turismo. No queremos que las personas solo piensen en Nueva York, Miami y San Francisco. Deseamos que Houston sea su primera opción, y la mejor manera de lograrlo es venir y presentarnos.

-¿Qué atractivos presenta nuestro país?

-Sin duda, el número de recursos naturales que hay aquí. Hubo un boom significativo del shale. En Texas también lo tuvimos y creo que podemos compartir tecnologías, políticas y mejores prácticas. La Argentina además tiene un puerto muy activo y el de Houston es el número uno del país en términos de tonelaje extranjero, así que es posible impulsar la conectividad entre ambos puertos. Lo mismo pasa en carga aérea y colaboración. Podemos trabajar sobre el turismo médico, ya que contamos con el centro médico más grande del mundo. Adicionalmente, hay excelentes oportunidades en desarrollo de infraestructura y sustentabilidad.

-¿Cambió la relación con el país a partir del cambio de gobierno?

-Desde la perspectiva gubernamental, la relación es positiva. Durante su administración, el presidente [Barack] Obama visitó el país y la relación entre los presidentes [Mauricio] Macri y [Donald] Trump es a todos luces muy buena.

-¿Cómo ven la situación económica argentina actual en Houston?

-Ciertamente, se está recuperando. Es un momento excelente para construir nuestra relación con la Argentina.

-Mencionó que la Argentina vive un boom de petróleo y gas shale similar al de Texas. ¿Podría Vaca Muerta convertirse en el próximo Houston?

-Creo que hay posibilidades ahí, existe el potencial. Houston es conocida como la capital energética del mundo desde hace algún tiempo. Y en Estados Unidos, por muchos años, importamos bastante petróleo, pero ahora somos grandes exportadores. Y una de las razones principales de ese cambio es el boom del shale. Ha sido una gran ventaja. Mi país está operando con un excedente ahora mismo. Creo que compartiendo nuestro conocimiento, lo que se está produciendo en la Argentina puede crecer exponencialmente y nosotros podemos ayudar en ese desarrollo.

-¿Qué políticas debería implementar el país para emular ese modelo?

-Para Houston, es importante estar conectada al resto del mundo, reconocer que tenemos que ser un jugador importante en el mercado global. Hace años, Houston solo se concentraba en lo que sucedía dentro de sus límites geográficos, pero en los últimos 15 años decidimos incrementar la presencia en la escena internacional. Nos enfocamos cada vez más en start-ups e innovación, no quiere decir que no tuviéramos estos elementos en Houston, pero no jugábamos en un sentido global e integrado para construir este ecosistema. Ahora lo hacemos, porque queremos ser competitivos. Aquí tienen muchos recursos minerales, hay bastante que pueden hacer con eso para aumentar su capacidad exportadora. Nosotros decidimos diversificar el mercado desde la década del 80, no podés depender solo del gas y petróleo. Hay una oportunidad para diversificar su matriz energética para incluir renovables. Houston ahora pone más énfasis en este tema, el suministro eléctrico de nuestros edificios públicos es renovable en un 89%, el 10% solar y el 80% eólica. Gas, petróleo y energías limpias pueden ir mano a mano, no son necesariamente enemigas.

-El precio en boca de pozo es muy alto en nuestro país, ¿Cuál es el camino para bajarlo?

-Es una combinación de diferentes elementos. Nosotros descubrimos que las cosas no pasan de un día para el otro. Toma tiempo, es un proceso. En los 80, los precios del petróleo y el gas se derrumbaron, creando una tormenta económica en Houston. Ahí decidimos diversificar. Es un desarrollo que tomó tiempo, fue por momentos doloroso, pero hay que mantener el curso y trabajar a través de eso.

-Hay 46 sucursales de firmas de Houston en el país y solo siete argentinas en su ciudad, ¿Qué les diría a los empresarios locales para que inviertan en su ciudad?

-Uno de nuestros propósitos es incrementar el número de negocios que hacemos el uno con el otro. No hablamos solo de compañías grandes, también de firmas medianas y pequeñas. Son bienvenidas y ciertamente queremos hacer un mercado abierto en el que todas puedan participar. La meta es decir sí, Houston está abierto para los negocios. Somos la más diversa de las ciudades, cuando piensen en innovación, turismo médico, moda, quiero que piensen en Houston. Nuestra gente es muy cálida y amistosa. Le diré esto. Ninguno de mis padres se graduó de la secundaria, mi papá murió de cáncer cuando yo tenía 13 años, porque no teníamos seguro médico y mi mamá era una empleada en un hotel del centro. Sin embargo, uno de sus nueve hijos se convirtió en el alcalde de la cuarta ciudad más poblada de los Estados Unidos. Eso es Houston, si podés soñarlo, podés convertirlo en realidad.

Mini bio

  • Estudios: Se graduó en la Universidad de Houston y en la Facultad de Derecho de Harvard
  • Trayectoria: Previo a ser elegido como Alcalde, trabajó en el Comité de Apropiaciones de la Cámara por 21 años

 

 

Origen: Sylvester Turner: “Vaca Muerta tiene el potencial para ser la próxima Houston” – LA NACION

La energía con precios dolarizados y de mercado

En medio de la crisis cambiaria, el acuerdo con el FMI y el reemplazo de Juan José Aranguren por Javier Iguacel al frente del Ministerio de Energía, pasó casi inadvertida una novedad clave para el sector energético: por primera vez en 15 años dejó de caer la producción de petróleo y gas natural. Según datos del Instituto Argentino de Energía General Mosconi (Iaegm), en mayo la producción de crudo subió 3,2% con respecto a igual mes de 2017 -la más baja de la última década-, en tanto que la de gas creció 4,2%.

No es una noticia para descorchar champagne. Aunque la extracción de petróleo registró tres alzas mensuales consecutivas, todavía muestra en los últimos doce meses una merma de 2,6%, a diferencia del gas que repuntó 1% en el mismo período. Pero este punto de inflexión, al menos, podría haber sido aprovechado por la Casa Rosada para darle sentido a los cambios que está produciendo en el sector energético tras el salto de 50% del dólar durante el primer semestre y cuyo impacto por ahora sólo se hace ver en los surtidores.

Días atrás, Iguacel declaró que los precios -en dólares- de las naftas y el gasoil eran los más bajos de la región, lo cual es tan cierto como que en enero (con el dólar a $20) resultaban los más altos detrás de Uruguay, que esa volatilidad obedece a la devaluación y no es un consuelo para los consumidores con ingresos en pesos.

Sin embargo, el consenso sobre la necesidad de estabilizar el mercado cambiario también se extiende a la energía, cuyos precios están dolarizados y, en el caso de los combustibles, alineados desde octubre de 2017 con la cotización internacional del crudo Brent, su equivalente en pesos al dólar mayorista y el componente de biocombustibles (10/12%). Cuando entonces Aranguren dispuso el fin del “barril criollo” y la liberación de precios, pocos suponían que ocho meses más tarde el Brent iba a trepar 35% (de US$58 a más de 78 por barril) y la cotización del dólar nada menos que 63% (de $17,45 a $28,50). Hasta fin de febrero ambos promediaban 14% pero luego se aceleraron. De ahí que en plena corrida cambiaria acordó con las petroleras -a instancias de la Casa Rosada-, una postergación de los ajustes para atenuar su impacto sobre la inflación, seguida de dos aumentos provisorios de 3% para junio y julio que quedaron prematuramente desactualizados. Este parche se asemejó al fallido congelamiento del dólar que ensayó el Banco Central en febrero y marzo a costa de una venta récord de reservas.

Para cortar por lo sano, Iguacel -a pedido de YPF y con la venia de Mauricio Macri- dio de baja ese acuerdo a fin de volver a liberar los precios y que las petroleras fueran actualizándolos en un marco de competencia. La señal de alarma fue el derrumbe de las acciones (ADR) de las compañías energéticas en Wall Street (donde YPF cayó de US$27 a US$13,9) tras el relevo de Aranguren. También pesó la opinión de los ex secretarios de Energía acerca de que un problema de mercado no podía ser resuelto con precios políticos para el petróleo sin afectar las inversiones en marcha. Especialmente en Vaca Muerta, donde la producción no convencional de crudo ya alcanzaba en marzo a 10% del total y la de gas natural a 27,5% en el promedio móvil de los 12 meses previos, según el Iaegm.

Pese a los aumentos de los combustibles de las últimas dos semanas (con extremos en 6/8% de YPF y 9/12% en Shell), en el sector estiman que aún resta cubrir un retraso de 20 a 25%. La situación es diferente para las empresas que producen y/o exportan petróleo y las que deben comprarlo para refinar, a precios que en julio equivalen a US$68 el barril y explican los cupos de volumen para estaciones de servicio sin marca (blancas). Esa brecha se irá reduciendo a través de sucesivos ajustes mensuales hasta fin de año, que algunas compañías califican como “quirúrgicos” para evitar una caída de ventas internas, que en abril registraban un alza de 8% interanual. Aun así, la magnitud dependerá de la cotización del Brent (que en la última semana bajó casi US$4 a US$74,5 el barril); del dólar mayorista (que acaba de perforar el piso de $28) y de las estrategias de las empresas para recuperar su punto de equilibrio. Por caso YPF, que lidera el mercado con 55% de las ventas, subió más los precios de venta al público de la nafta premium que de gasoil y súper, cuyo componente de impuestos es de 35,4 y 40,1% del total.

Otro anuncio relevante de Iguacel es restablecer progresivamente valores de mercado para el gas natural, cuyos precios mayoristas están regulados por el Ministerio de Energía y subsidiados por Cammesa (la operadora estatal) para la generación de electricidad.

Esta decisión será puesta en marcha a partir de agosto por Cammesa, a través de licitaciones de módulos fijos de provisión de gas por varios meses, a fin de bajar el costo para los generadores que actualmente se ubica en US$5,20 por MBTU (la unidad de medida) y, por ende, el componente de subsidios estatales, que repuntaron en mayo debido a la devaluación. La elección de la época no es casual, ya que las compras apuntan a la producción de gas de verano, cuando baja la demanda y las petroleras cuentan con excedentes ante la imposibilidad de almacenarlos para el invierno. Si el esquema funciona, el ajuste de agosto en las facturas de electricidad sería menor que el esperado. Podría ubicarse en torno de 20% por la fórmula de actualización semestral basada en la inflación y los salarios. .

El mecanismo podría replicarse para el consumo residencial de gas, que bajó 10% en los últimos 12 meses debido a los ajustes tarifarios, aunque el precio mayorista también está regulado y subsidiado por la ex Enarsa (ahora Ieasa), a diferencia del industrial donde está desregulado y con precios libres. En abril el precio regulado fue de U$S4,68 por MBTU, con un sendero creciente para llegar a US$6,80 en octubre de 2019. Como el valor de abril estaba calculado a un dólar de $21, ahora se reduce a US$3,64 (22% menos) con el dólar a $27. Esta baja en dólares moderaría en octubre el impacto sobre las tarifas de transporte y distribución, que deberá ajustarse en pesos por la inflación del semestre previo en un porcentaje algo inferior o similar.

De todos modos, en algunos despachos oficiales se evalúa la posibilidad de suspender ese sendero de ajustes (que debería llevar el precio a US$5,30 en octubre) y reemplazarlo también por subastas de módulos diferenciados de oferta y demanda estacional de gas por parte de distribuidoras y usinas eléctricas para converger hacia un modelo de mercado a más largo plazo. Aquí el problema es que Ieasa importa gas natural desde Bolivia y Chile más GNL (licuado regasificable) para cubrir el déficit entre la oferta y demanda invernal y subsidiar la diferencia de precios para los consumos residenciales. Una opción sería establecer una transición con precios base para las subastas de gas en verano e invierno, cuando en el pico de demanda los productores podrían competir contra el gas importado, que en el caso del GNL se ubica en torno de US$9 por MBTU, en tanto que el fuel oil y diésel oil para generación eléctrica equivale a un rango de US$12/16 por MBTU.

El Estudio Montamat estima que en los meses de verano la demanda total de gas natural se ubica en torno de los 110 millones de metros cúbicos diarios y en los de invierno llega a picos de 160 millones, con un promedio de 130 millones. A su vez, la producción se ubica en torno de los 120 millones y podría llegar a 150 millones con el aporte de Vaca Muerta. Para incentivar una mayor extracción no convencional de gas y reemplazar importaciones, el Gobierno fijó en 2017 un precio de US$7,50 por MBTU que reducirá hasta US$6 en 2019 para nuevas inversiones de un conjunto de compañías. En este sentido, la inversión de Tecpetrol en el yacimiento Fortín de Piedra aporta desde este año 8 millones de metros cúbicos diarios adicionales. Otra buena noticia es que el déficit de la balanza comercial energética se redujo 21%, al pasar de US$1025 millones en los primeros cinco meses de 2017 a US$810 millones en igual período de este año.

 

Origen: La energía con precios dolarizados y de mercado – LA NACION

Un nuevo hito de Vaca Muerta: el desarrollo del midstream

OPINIÓN

Un nuevo hito de Vaca Muerta: el desarrollo del midstream

Transportadora Gas del Sur desarrollará el primer gasoducto construido íntegramente en Neuquén. La obra abre la puerta a la nueva etapa que hoy atraviesa Vaca Muerta: el desarrollo masivo de la producción de gas.

Por Ing. Alejandro Nicola (*)

La concreción de la inversión de Transportadora Gas del Sur (TGS) para desarrollar el primer mega gasoducto que se construirá íntegramente en territorio neuquino marca un hito en la historia del midstream de la provincia y abre la puerta a la nueva etapa que hoy atraviesa Vaca Muerta: el desarrollo masivo de la producción de gas.

TGS se constituye a partir de esta inversión en un nuevo jugador que se incorpora al escenario de Vaca Muerta de forma determinante (como lo hizo Tecpetrol en Fortín de Piedra en la producción) para el desarrollo de la etapa del midstream, con casi 800 millones de dólares de inversión total en etapas.

 

La primera etapa del gasoducto tendrá 92 kilómetros de extensión con una cañería de 36 pulgadas de diámetro y permitirá transportar 37 millones de metros cúbicos de gas. El ducto podrá ampliarse para transportar hasta 56 millones de metros cúbicos diarios, el equivalente a toda la producción actual de gas de la provincia.

Esta nueva infraestructura conectará el área Rincón de la Ceniza con los sistemas troncales ubicados en Tratayén, y atravesará en su recorrido las áreas de Bajada del Añelo, Bajo del Choique, La Invernada, Pampa de las Yeguas I y II, Parva Negra Este y Oeste, La Escalonada, Los Toldos Norte Sur, Este y Oeste, La Calera, El Orejano y Sierra Chata.

Es decir, tendrá el potencial para transportar el gas de 11 de las 26 concesiones no convencionales que otorgó la provincia hasta el momento, y que contemplan inversiones por 7.200 millones de dólares en la etapa piloto y 142 mil millones durante el desarrollo a 35 años.

Se estima que esos proyectos sumarán entre 2026 y 2033 unos 80 millones de metros cúbicos diarios de gas.

En 2016, desde la Provincia iniciamos reuniones y actividades con los distintos actores como el Ministerio de Energía de Nación, Enargas, operadoras, transportistas y el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) para visualizar cómo impactaría Vaca Muerta en el midstream. De allí surgió la necesidad de planificar la construcción de nueva infraestructura que soportara el gran crecimiento que la actividad preveía.

Integrantes del equipo del Ministerio de Energía, Servicios Públicos y recursos Naturales, -entre los que se incluye la Subsecretaría de Hidrocarburos, los departamentos de legales y coordinación-, sumados a Fiscalía de Estado y la empresa Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) trabajamos el diseño de una alternativa técnica, en el marco de la legislación vigente, que posibilitó que hoy se haya otorgado la primera Concesión de Transporte de Gas por parte de la provincia de Neuquén, marcando un nuevo hito de la evolución de las facultades como poder concedente.

Así es que la provincia de Neuquén sigue haciendo punta en la gestión energética mediante sus equipos técnicos con trayectoria y compromiso.

Hoy el gas no convencional dejó de ser una promesa para ser una realidad. El 45 por ciento de la producción neuquina proviene de yacimientos tight y shale.

Argentina tiene una demanda insatisfecha de gas de 40 millones de metros cúbicos diarios durante el invierno a lo que se suma el crecimiento vegetativo de la demanda, con lo cual hay un gran mercado para abastecer. Para ello habrá que construir grandes gasoductos troncales para llevar el gas otras regiones del país.

La Provincia de Neuquén ya logró atraer a las grandes compañías petroleras del mundo al contar con la disponibilidad de un recurso de calidad mundial y fundamentalmente al ofrecer una garantía de estabilidad política y jurídica; ha otorgado concesiones con fuertes compromisos de inversión; ya tiene en marcha desarrollos en Vaca Muerta; y comienza a concretar obras de infraestructura fundamentales como los gasoductos necesarios parta llevar la producción a las cabeceras troncales y a las plantas de tratamiento para preparar como materia prima de industrialización o para transportarlo para el consumo.

Desafíos por cumplir

El próximo paso, el gran desafío, será industrializar el gas de Vaca Muerta en origen.

Con Vaca Muerta Neuquén puede soñar, por ejemplo, con un polo petroquímico que agregue valor en origen a la materia prima y permita exportar productos elaborados al mundo.

La provincia de Neuquén hoy se permite vislumbrar un futuro sustentable porque cuenta con recursos que le dio la naturaleza y busca la forma de explotarlos de manera racional y eficiente; porque salió a buscar los inversores y selló contratos sustentables a largo plazo; porque ha demostrado una estabilidad jurídica y política que hace que el mundo confíe es sus gobiernos; y porque planifica paso a paso su crecimiento.

El gobernador Omar Gutiérrez ha realizado gestiones tanto a nivel nacional como internacional para la búsqueda de la consolidación de Vaca Muerta como el proyecto de desarrollo y sustentabilidad energética del país. El gran acuerdo con el gobierno nacional, las operadoras y los sindicatos fue un gran disparador; las gestiones en Calgary, Houston, Washington y Nueva York han logrado atraer a los inversores internacionales y sin duda que las inversiones de capitales nacionales encabezadas por Tecpetrol y TGS constituyen la consolidación de un proyecto que ya es presente y fundamentalmente asegura el futuro de Neuquén y todo el país en materia energética.

* Ex ministro de Energía, Servicios Públicos y Recursos Naturales de Neuquén

Origen: Un nuevo hito de Vaca Muerta: el desarrollo del midstream

Argentina en el mercado mundial de gas

Debates. 

 Daniel Montamat para Clarín.

Si quedaban algunas dudas respecto a que el mundo energético avanza a la conformación de un mercado mundial de gas natural, la reunión de Donald Trump con el premier chino Xi Jinping en Palm Beach, Florida, (abril de 2017), empezó a despejar uno de los grandes interrogantes. Estados Unidos, ya autoabastecido de gas natural, empieza a interactuar en el mercado mundial como exportador de gas líquido asegurando acuerdos de largo plazo con China.

En los últimos meses Estados Unidos se ha convertido en el principal exportador de GNL a la República Popular y aspira a cubrir la mitad de la demanda china en 2025. Es un dato con implicancias geopolíticas relevantes. En los próximos 3 años EE.UU. se convertiría en el tercer exportador mundial de gas líquido (GNL), después de Australia y Qatar, para llegar ser el primero en 2025. Todo este logro es un subproducto de la explosión de shale gas experimentada en los últimos 10 años. El shale representaba 5% del total de la producción de gas en Estados Unidos en 2000 y alcanza ahora a más de 60%, para orientarse a 80% o más en una década.

La internacionalización del mercado del gas a partir de las crecientes transacciones de gas por barco ya es un hecho; la Agencia Internacional de Energía (IEA) señala que las naciones importadores de GNL aumentaron de 15 en el 2005 a 39 en la actualidad. En el listado de los nuevos importadores aparece la Argentina, que irrumpió como comprador de los primeros cargamentos en el 2008. El mercado mundial de gas natural afianza la tendencia a la sustitución intrafósil de carbón y petróleo por gas natural.

El petróleo representaba el 50% de la matriz primaria en 1970, ahora el 30%. El gas natural representa el 25% en la matriz primaria mundial. Wood McKinsey, una de las consultoras mejor informadas del mundo petrolero, estima que en el 2030 el gas natural superará al carbón mineral como segunda fuente de energía primaria (el gas natural emite 1/5 del CO2 que emite el carbón mineral).

Las proyecciones de la IEA también dan al gas en crecimiento sostenido, avanzando sobre el carbón y desplazando incluso al petróleo al promediar el siglo. El uso del gas natural que desplaza desde hace años al carbón en la generación eléctrica, empieza a sustituir a los derivados del petróleo en el transporte pesado (marítimo, fluvial, de cargas). Pero también produce una penetración indirecta a partir de la mayor electrificación del transporte en general (ferrocarril, autos eléctricos) con electrones generados por ciclos combinados que operan con gas, en principio, y que compiten con los que provienen de energías renovables.

A su vez el gas natural se ha tornado mucho más manipulable. En el pasado reciente, su gran desventaja respecto al petróleo y los productos derivados eran las dificultades logísticas que presentaba su suministro. El negocio internacional de exportación por caños o por barcos (GNL) comprometía hasta ahora significativas inversiones (gasoductos, plantas de licuefacción e instalaciones de regasificación) cuyo recupero implicaba atar las operaciones a contratos de largo plazo. En el presente el comercio de gas por barco se está tornando mucho más flexible con terminales flotantes de almacenamiento y regasificación como las que ha usado la Argentina en Bahía Blanca y Escobar.

También en esto fuimos vanguardistas, aunque no por estrategia, sino por la urgencia de acceder al suministro importado. De aquí unos años la flexibilidad alcanzará también a la logística de licuefacción. En este escenario de un mercado mundial de gas, hay una mala y una buena noticia para la Argentina. La mala es que en la gestión anterior depredamos las reservas probadas de gas natural sometiendo al sector a precios políticos e intervención discrecional. Con una matriz primaria y eléctrica muy dependiente del gas natural, eso tuvo serias consecuencias productivas además de un fuerte impacto sobre las cuentas públicas y externas.

La buena es que tenemos un inmenso potencial de gas para desarrollar, contamos con una industria de gas natural madura y desarrollada, y ya conocemos la operación y la logística del mercado de GNL (con los problemas de arrastre que son de público y notorio). Empecemos entonces por asumir la importancia relativa del desarrollo del potencial gasífero argentino: de los 170 mil millones de barriles equivalentes de petróleo de recursos no convencionales, 143 mil millones son recursos de gas. El 77% del recurso técnicamente recuperable de Vaca Muerta es shale gas.

La producción doméstica de gas va a repuntar el año próximo, y, en función de un escenario de producción local de 145 millones de m3/d en los próximos años (hoy producimos 107), hay que empezar a explorar alternativas de demanda para la producción local, además de ocuparnos de los desarrollos de infraestructura que requerirán los nuevos horizontes productivos.

Con un desarrollo más intensivo de nuestro potencial podemos contar en los próximos años con un gas de producción nacional de precios competitivos (4.5 dólares el MMBTU) que sea palanca del desarrollo económico y social que nos debemos. A partir de esta plataforma, el mercado mundial de gas líquido que se viene nos interpela como potenciales exportadores.

Daniel Gustavo Montamat es ex secretario de Energía y ex titular de YPF

 

Origen: Argentina, en el mercado mundial de gas

Thomas Murphy: El peso de planificar el desarrollo de Vaca Muerta

El académico Thomas Murphy volvió a Neuquén tras su visita de 2014. Destacó las oportunidades que ofrecerá el gas.

Thomas Murphy regresó a Neuquén después de tres años y analizó las oportunidades y desafíos que aún encierra el desarrollo de Vaca Muerta para el país. Dirige el Centro de Investigación Marcellus, que depende de la universidad estatal de Pensylvania, y se le reconoce su expertís en la divulgación de buenas prácticas para la explotación sustentable de los no convencionales.

A diferencia de su última visita, en septiembre de 2014, cuando el boom shale daba sus primeros pasos en la provincia, Murphy llegó con un escenario más allanado para el desarrollo de la actividad y con una licencia social casi sin fisuras, algo que pregonaba como indispensable.

En diálogo con “Río Negro Energía” destacó que el país tiene mercado atractivo para el gas y un precio “razonable” para desarrollar los recursos de Vaca Muerta.

“Pareciera que la actividad va lenta, pero eso puede aumentarse rápidamente. El recurso parece más productivo aquí. En Argentina como en cualquier país con desarrollos shale se necesitan más compañías y que puedan trabajar en conjunto, las de servicios petroleros, las que construyen los gasoductos, las que transportan la arena, que todas puedan funcionar involucradas”, explicó Murphy.

El especialista participó del seminario Desarrollo Sostenible de Hidrocarburos No Convencionales Entre Estados Unidos y Argentina, que fue organizado por distintas áreas del gobierno neuquino, el ministerio de Energía de Nación y la Universidad de Pensylvania (EE.UU.).

Murphy destacó la creación de espacios para pensar y planificar los desarrollos no convencionales. Consideró que el análisis de los procesos, tomando como referencia lo ocurrido en otros país, permite anticiparse a los futuros contratiempos que generará un crecimiento exponencial de la industria petrolera.

Reiteró que la posibilidad concreta para Vaca Muerta está atada a la producción de gas. “El mercado está pidiendo gas y creo que Argentina es el caso testigo de lo ocurre (a nivel mundial)”, indicó. La industria petrolera se enfoca cada vez más hacia hacer del fluido un commodity. Los no convencionales neuquinos tienen el potencial, pero -dice el especialista- se necesita de tiempo para pensar su impacto general, es decir fuera de la industria.

“Pareciera que la actividad va lenta, pero eso puede aumentarse rápidamente. El recurso parece más productivo aquí”.
Thomas Murphy director del Centro de Investigación Marcellus, Pensylvania.

Origen: Thomas Murphy: El peso de planificar el desarrollo de Vaca Muerta

Cultura petrolera: una investigación sobre las prácticas cotidianas en los pozos. 

El antropólogo Hernán Palermo investigó las jodas de bautismo en los yacimientos, a menudo de tono sexual.

 

Por Leonardo Herreros

Formados para ser “machos que se la bancan” en el pozo, se sienten luego desorientados en sus familias. Así están muchos trabajadores petroleros, cuyos elevados salarios a veces hacen olvidar las duras condiciones laborales. Que incluyen prácticas, sentidos y valores con un culto al “aguante” y ritos de iniciación: “bromas” que son pruebas de hombría y fortaleza, con un fuerte tono sexual.

Esta construcción de masculinidad a menudo es estimulada por las empresas, ya que resulta funcional a la producción, pero al mismo tiempo deshumaniza el trabajo y afecta la vida social de los petroleros.

Así lo afirma el antropólogo Hernán Palermo, investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL- Conicet) en su trabajo “La producción de la masculinidad en el trabajo petrolero” (ed. Biblos, 2017). Palermo trabaja sobre este mundo desde 2002, cuando pensaba su tesis y lo cautivó la lucha de los trabajadores de YPF en los ‘90. De allí salió su libro “Cadenas de Oro Negro: esplendor y ocaso de YPF”.

Durante el trabajo de campo, en Chubut, “me llamó la atención relatos sobre jodas, a veces violentas, en el cerro (Dragón), con cierta connotación sexual” señala. Investigando, “descubrí que en las evaluaciones de desempeño y trayectorias laborales para ascender a un operario de boca de pozo, enganchador o maquinista no sólo tomaban en cuenta saberes técnico-profesionales sino también otras actitudes, asociadas a cierto ejercicio de la masculinidad: el aguante, la dureza, la tolerancia a los golpes y heridas. Las compañías dividen entre “accidentes” e “incidentes”: el accidente paraliza la producción, pero si ésta puede continuar es un incidente. Muchas veces el accidente es encubierto por esa masculinidad del aguante. De allí que pensé que la perspectiva de género era útil para entender el tema” señala.

Un dramático hecho ocurrido en 2008 le encendió alarmas. En una de estas “jodas” pesadas, “se produjo una violación, seguida del suicidio, de un joven operario en un yacimiento. Eso tuvo mucho impacto en Chubut” dijo.

P- ¿Ese tipo de “bautismos” es común en los pozos?

R- Quizás no tan extremos como el caso que te mencioné, pero las prácticas con cierta violencia y connotaciones sexuales sí: está eso de “hacerse chiflar”, golpearse órganos sexuales, etc. que no es privativo del mundo del petróleo: se ve en secundarios de varones, escuelas técnicas, liceos militares, etc.. Es una idea de virilidad asociada a la resistencia, la violencia. A la competencia constante con otros varones en relación a la fuerza…

P- Planteás que eso beneficia y es fomentado por las empresas… 

R- Es que les sirve. Está claro que todos los hombres estamos socializados de una manera patriarcal que subordina lo femenino, pero en el ambiente petrolero esto se potencia por las políticas empresarias. Lo maximizan, lo evalúan y lo fomentan, porque rinde en términos de productividad. Por ejemplo, si hay inclemencia climática se debería parar el trabajo, pero a la empresa no le conviene. Entonces funciona el “hay que bancársela” como macho. Si uno entra como joven petrolero y no se “aggiorna” a ese ambiente la pasa mal. Allí entran estos rituales de iniciación o de pasaje, donde de un joven “blando” se construye un petrolero maduro ideal que es “duro”, se la “banca”.

P- ¿Y cómo repercute eso sobre las familias?

R- Existe un prejuicio del petrolero que llega a su casa, grita, golpea a la mujer, a los hijos y quiere que lo atiendan. En mi estudio yo encontré algo muy distinto: llegan después de largas jornadas de trabajo a hogares dinamizados por los sentidos y significantes femeninos, muy distintos al de los pozos, donde son eminentemente masculinos. Una frase recurrente fue el sentirse “sapo de otro pozo” o “ir a contramano” de la familia. El hombre llega a su casa y encuentra sufrimiento, porque hay una vida cotidiana que les ajena y lo que sucede muchas veces se van de su casa intentado reconstruir el clima del pozo afuera, con sus mismos compañeros del petróleo. Un ejemplo: muchos trabajan con equipos que emiten ruidos similares a la turbina de un avión, tienen problemas auditivos y escuchan la tele a todo volumen. Y los hijos le dicen: “Pá, bajá la tele, venís acá y querés controlar todo”. Por eso hablo de una masculinidad que en el hogar es infantilizada, se sienten “niños” en casa: los retan, temen no ser tenidos en cuenta, se sienten desfasados y terminan yéndose. Yo hallé mucho dolor.

P- ¿El estereotipo de resistencia y aguante tiene consecuencias en el físico? 

R- Basta con mirar las manos de un petrolero retirado o con años de oficio y te dicen todo: falanges que faltan, dedos torcidos, cicatrices profundas. Muchas veces tienen más de una hora de viaje de ida y otro de vuelta entre turnos de 12 horas, con lo cual en realidad son 14 ó 16 . También desgasta socialmente, porque su ritmo de vida va a contramano de las relaciones por fuera del mundo del trabajo del petróleo.

P- Vos hablás de una “épica del servicio a la patria” en la YPF estatal. ¿Cómo cambia esto?

R- Había una “masculinidad heroica” que relacionaba el trabajo en el pozo con la grandeza de la Nación, herencia de Mosconi. Acá en Comodoro, kilómetro 3 , está el monumento a los caídos en el trabajo petrolero, que más que hablarle a los muertos interpela a los vivos. El trabajo en YPF enaltecía y la muerte allí en las tareas te incluía en un proceso heroico. Y estaba el contraste dicotómico: hombres heroicos versus mujeres dulces y suaves: las “reinas y princesas del petróleo” en el espacio público, lo sensible. Cuando se privatiza YPF eso se pierde, pero queda la épica del aguante.

P- ¿Qué conclusiones estableciste de estas masculinidades en el trabajo?

R- Primero, habría que revisar las jornadas laborales. Hasta los 90, los turnos eran de 8 horas, e incluso antes de la última dictadura hubo turnos de seis , en actividades insalubres. Esto cambia con Estenssoro, en los 90, a jornadas de 12. Son muy extensas y no dejan recuperar al trabajador. En segundo lugar, habría que pensar en políticas estatales más activas para abordar cómo se construye el perfil laboral del petrolero. Hay experiencias interesantes: en España hay mujeres operarias y una política en estos temas. Cuando se nacionaliza YPF en 2 012 hubo intentos de pensar estas cuestiones sociales en Añelo, por el boom de Vaca Muerta y en Cerro Dragón, en Chubut. Pero se dejaron tras el cambio de gobierno.

P-¿Qué opinión tiene sobre convenios como la adenda de no convencionales de Vaca Muerta?

R- Van en sentido contrario. Se maximiza este estereotipo de masculinidad porque cada vez hay que resistir peores condiciones. Siempre digo: mientras más se produce este ejercicio de masculinidad más vulnerable es el trabajador frente a sus condiciones de trabajo. El convenio de Vaca Muerta flexibiliza protecciones y pone condiciones aún más duras al trabajador.

Origen: Bromas brutales y cultura del aguante: el machismo en los yacimientos petroleros