La hora de los acueductos

Neuquén incorporó en el Plan Patagonia la propuesta denominada Red de Agua Distribuida, un sistema para canalizar el insumo central de las fracturas.

Victoria Terzaghi

Cada uno de los más de 600 pozos que ya perforan el corazón de Vaca Muerta (si se suman los tight se superan los 1.200) demandan en promedio 22.500 metros cúbicos para la hidrofractura, algo así como 9 piletas olímpicas por cada perforación.

Los miles de litros que necesitan las operadoras para fracturar la roca madre llegan a los pies de las torres en camiones, y ese es precisamente el costo que se busca reducir con un ambicioso proyecto que es impulsado entre la Provincia y una compañía regional: la creación de una red, que como venas, conduzca el agua desde el río Neuquén hasta los yacimientos.

La idea no es nueva. Ya en 2012 el gobierno neuquino había esbozado un plan, denominado Red Azul, para crear un sistema de cañerías que lleve el agua hasta la zona de mayor actividad hidrocarburífera.

La propuesta, que llegó a ser presentada ante organismos internacionales de financiamiento allá por 2013 no prosperó al calor de la crisis internacional del crudo. Pero ahora una empresa retomó el proyecto que fue presentado entre las iniciativas que propuso la provincia de Neuquén en el Plan Patagonia.

“A diferencia del proyecto de 2012, ahora es un privado el que lo está impulsando y nosotros lo incluimos dentro del Plan Patagonia como un proyecto de participación público privada (PPP)”, explicó el ministro de Energía, Servicios Públicos y Recursos Naturales de Neuquén, Alejandro Nicola.

El funcionario detalló que “esta es una iniciativa estratégica para el desarrollo porque implica poder reducir los costos de las operaciones”. Un ahorro que puede ser importante si se tiene en cuenta que cada pozo requiere de más de 600 camiones para el transporte del agua hasta sus tanques de reserva.

Diego Manfio, el vicepresidente de Sima Ingeniería, la firma impulsora del nuevo plan, explicó que “tomamos el proyecto que tenía la Provincia, lo continuamos, y elaboramos el anteproyecto de una de las tres etapas en la que se divide el sistema que denominamos Red de Agua Distribuida”. Actualmente la firma busca socios para poder concretar las obras.

La primera etapa

El tramo seleccionado no fue casual. Manfio explicó que se trata del área más cercana al río Neuquén, pero también la más importante de los actuales desarrollos de Vaca Muerta.

Esta primera etapa consiste en un acueducto que parte desde el río Neuquén que permitirá abastecer del líquido a los yacimientos Bajada de Añelo, Aguada Pichana, La Calera, Sierra Chata, Bandurías Norte y Centro, finalizando en El Orejano.

El plan contempla la captación de agua del río o bien desde el canal de riego lindero, y requiere de la construcción de una planta de acopio propia a partir de la cual se debe impulsar mecánicamente el líquido hasta un depósito distante, en donde se consigue la altura necesaria. Desde allí la propuesta se centra en que el agua fluya por gravedad hasta los yacimientos más cercanos.

Así como fue en sus orígenes, cuando el desarrollo estuvo ligado al gobierno provincial, la iniciativa incluye la posibilidad de que la red de acueductos sea multipropósito. Esto es, que el agua excedente pueda ser utilizada para proyectos de riego productivo.

Es que el plan general se proyecta con una necesidad estimada de 24.000 metros cúbicos por día, y para ello el diseño prevé una red con capacidad para 30.000 metros cúbicos diarios.

Tijera para los costos

Este cálculo parte de las estimaciones de consumo que actualmente están teniendo los pozos que viajan al corazón de Vaca Muerta. Cada etapa de fractura requiere entre 500 y 2.000 metros cúbicos de agua por día.

En una fractura hidráulica el 1,5% de sus elementos son arenas, el 0,5% lo representan los productos químicos que operan como agente sostén y el 98% restante es agua. Un cambio en la logística de su transporte implica importantes reducciones de costos y también en términos medioambientales.

Esto se debe a que por un lado el paso de los 600 camiones que cada pozo necesita generan la necesidad de reparar constantemente las picadas y caminos petroleros, pero también implican un elevado costo en consumo de combustibles, neumáticos y repuestos en general.

El proyecto es de tipo multipropósito dado que incorpora la posibilidad de destinar parte del agua conducida para el riego de nuevas áreas productivas.

Origen: La hora de los acueductos